Lesiones del aparato esquelético

Lesiones del Aparato esquelético (huesos)

Lesiones que incapacitan: huesos

aparato esqueletico

Mano

Dedos de la mano. Salvo en casos excepcionales, la pérdida de los dedos 4 (anular) y 5 (meñique) de una mano raramente generan incapacidad permanente total. Entre los casos excepcionales podemos poner el ejemplo de personas que padecen procesos preexistentes de otros dedos y que hubieran especializado, con carácter supletorio, los dedos que han perdido en esta ocasión. Para ciertas profesiones, la pérdida de más de dos dedos puede generar incapacidad total. Son más frecuentes las incapacidades producidas a consecuencia de la pérdida del pulgar (dedo 1) y el índice (dedo 2). Pérdida específica de las funciones de garra y presa. Para la mayoría de las profesiones creará una incapacidad parcial, siendo esta total para un gran número de ellas. A nivel funcional, la mano en garra es equivalente a la pérdida de la función de la mano, sumado el defecto anatómico producido por la posición. Crea un efecto acumulativo que incapacita para muchas profesiones.

Muñeca

Para algunas profesiones, como puede ser la de tenista profesional, se requiere integridad anatómica. Para un gran número de profesiones incapacitará de modo permanente si la disminución global de su funcionalidad es de más del 50 % para cada uno de sus giros o movimientos.

Codo

Incapacidad permanente o total creada por la anquilosis, dependiendo siempre de que el miembro lesionado sea o no el predominante, de la profesión y de la posición viciosa del anquilosamiento. Anquilosamiento de la articulación del codo del miembro predominante, con viciamiento posicional en flexión. Para todo trabajo que requiera la concurrencia del miembro lesionado, creará incapacidad permanente y total. Anquilosamiento de la misma articulación, en la misma posición viciada, cuando no es miembro predominante. Cuando en el trabajo exista concurrencia de este miembro, en todo caso constituirá incapacidad permanente parcial. Esta puede llegar a total, siempre que no pueda suplirse el miembro predominante. Disminución de la funcionalidad global del codo en más del 50 %. Constituirá incapacidad parcial en todo caso. En algunas profesiones puede llegar a constituir invalidez total. Si la disminución de la funcionalidad no es global, sino únicamente para algunos giros, entonces no constituirá invalidez total. Solamente en profesiones muy especializadas, en las que se requiera la integridad funcional.

Hombro

Entre los procesos patológicos que afectan a esta articulación, cabe destacar la disminución global, cuando supere el 50 %. Esta siempre constituye invalidez parcial, siendo total para ciertas profesiones, las cuales requieren de una mayor concurrencia de la funcionalidad del hombro. Siempre será causa de invalidez parcial la disminución no global de algún movimiento, teniendo que superar el 50 % para caer bajo esta categoría. En raras ocasiones y para profesiones muy especializadas constituirá invalidez y total. Hombro doloroso. No se trata de un órgano o patología, sino de una entidad clínica poco específica que puede ser producida por muchas causas. Se trata de un dolor sintomático, que casi siempre aparece por estímulos mecánicos a la movilidad circular, pudiendo aparecer o no con estímulos exógenos. Puede constituir una incapacidad permanente total para una gran parte de trabajos, si se da una base orgánica, secuela justificativa o lesión, junto a este dolor sintomático.

Cadera

De forma relativamente frecuente, puede sufrirse una artritis postraumática. Se da sobre todo en personas por predisposición de sexo, edad, profesión, estado preexistente, etc. Si el proceso se vuelve crónico con efectos y manifestaciones lesivas sobre el hueso, puede llegar a constituir una secuela formal. En el caso de los trabajos que impliquen una funcionalidad mayor de la que se tiene a nivel de complejidad mecánica de la cadera, esta lesión incapacitará. Cadera dolorosa. Todo lo que se ha dicho en el caso del hombro doloroso, se aplica a este caso. Desde el punto de vista de su etiología, presenta la misma complejidad. La única diferencia que nos podemos encontrar es su repercusión debida a la especialización de la cadera, que es diferente a la del hombro. Disminución global de la mecánica articular superior al 50 %. En todo caso supondrá una incapacidad parcial, siendo total para bastantes trabajos. Disminución de superior al 50 % de carácter no global. Si solamente queda afectada la abducción, la extensión y la flexión, entonces será raro que represente una incapacidad total. No obstante, aparecerán incompatibilidades con determinados tipos de trabajos cuando la rotación externa e interna quede afectada en un grado superior al 50 %.

Cojera a consecuencia de patología de cadera. Salvo en caso de las secuelas que ya se han contemplado, en raras ocasiones constituirá una causa de incapacidad. No obstante, las secuelas de las que hemos hablado son tan importantes que, además de producir la cojera, conllevará una disminución grave de la capacidad funcional. Artrodesis de caderas. El grado de incapacidad depende de la profesión. En todo caso, lo dicho más arriba sobre la disminución global de la mecánica articular se aplica también aquí. Afecciones coxofemorales. Aquellas que impliquen una disminución global superior al 50 % invalidarán para una gran parte de los trabajos.

Pierna

Rodillas. En muchos casos existe a este nivel una incidencia alta de secuelas de carácter invalidante parcial, siendo total en bastantes casos. Limitación bilateral de rodillas con afectación en cada iota de ellas superior al 50 % de la capacidad de movilidad global. Para un número importante de trabajos supondrán incapacidad. Limitación unilateral superior al 50 % de la mecánica global. Excepcionalmente constituirá incapacidad total, excepto en grados muy avanzados, profesionales y específicos. Lesiones meniscales residuales. Salvo profesiones muy específicas, como puede ser la de jugador de fútbol, será raro que constituyan una incapacidad. Patología de los ligamentos cruzados. Puede ser constitutiva de invalidez parcial y rara vez total, excepto en casos en los que la inestabilidad que resulte sea muy severa o en trabajos muy específicos. Rigidez de rodilla, con viciamiento en flexión. Para un gran número de trabajos es constitutiva de incapacidad. Anquilosis en extensión. Para ciertos trabajos será constitutiva de incapacidad total. Artritis postraumáticas. Es una secuela muy frecuente, que tiene carácter crónico. Para muchos trabajos que requieran funcionalidad articular incapacitará de modo total. Hay que mencionar las limitaciones dolorosas sobreañadidas en agudizaciones. Genu valgo y genu varo. Constituirá una incapacidad parcial frecuentemente, siendo total en raras ocasiones, como en los casos de incompatibilidad con el tipo de trabajo y de gran afectación. Afecciones residuales en tibia y peroné. No suelen constituir motivo de invalidez, salvo en raras ocasiones. Con frecuencia constituyen incapacidades parciales para ciertas actividades, como consecuencia de varo y valgo, y recurvatum y antecurvatum. Únicamente de modo aislado tendrían la posibilidad de ocasionar una incapacidad permanente total.

Pie

Pie doloroso postraumático. Lo que se ha dicho anteriormente sobre el hombro doloroso y la cadera dolorosa, es válido y aplicable en este caso. No obstante, habrá que tener en cuenta la valoración específica debida a la especialización del pie y a su repercusión en los distintos tipos de trabajo. El pie cavo, talo, equino, plano, varo, valgo y zambo. Normalmente constituyen incapacidades parciales, al menos con relativa frecuencia. En raras ocasiones se generan incapacidades totales, a excepción de casos en los que la afección es importante y en los que el tipo de la profesión se impone.

  • Cavo: produce el efecto de pie hueco debido a una excesiva curvatura de la planta del pie.
  • Talo: En flexión excesiva el pie adquiere un viciamiento que produce una deformidad que tiende al apoyo sobre el talón.
  • Equino: Se trata del apoyo del pie sobre los dedos o la puntera, lo que produce en la marcha el efecto del casco del caballo. Debido a la retracción del tendón de Aquiles, se produce una extensión forzada.
  • Plano: Debido a la alteración de la curvatura normal del pie, se produce una pérdida o defecto de sus habituales puntos de apoyo.
  • Varo: Se trata de una desviación del pie hacia dentro. Esta obliga a apoyarlo sobre su borde externo.
  • Valgo: En este caso, una desviación del pie hacia afuera, lo que le obliga a apoyarse sobre su borde interno.
  • Zambo: Es el conocido pie contrahecho. Generalmente se produce a causa de una torcedura o desviación en genu valgo.Para muchas profesiones, la asociación de varias de las anomalías anteriores en ambos pies, constituirá un tipo tal de alteración funcional que, en la mayoría de los casos, generará invalidez total para muchas profesiones.

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