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Causas a nivel medular y raquídeo (hernias, parálisis, paraplejias.)

Causas a nivel medular y raquídeo (hernias, parálisis, paraplejias.)

Lesiones que incapacitan: Causas a nivel medular y raquídeo

paraplejia

Nos encontramos en este grupo con 17 causas que pueden provocar incapacidad. A continuación enumeramos cada una de ellas.

  1. Parálisis completa del miembro superior dominante. Para todos aquellos trabajos en los que esté implicada la concurrencia de este miembro constituirá una incapacidad.
  2. Parálisis incompleta del miembro superior dominante. En función del grado de la parálisis, puede o no constituir una incapacidad permanente para ciertos trabajos.
  3. Parálisis completa o incompleta del miembro superior no dominante. Lo anteriormente dicho es válido para este caso. Únicamente señalar que, mientras que la incapacidad cuando el miembro afectado es el dominante es del 98 % de los casos, cuando no es el miembro dominante el afectado esta se reduce al 80 % de los casos.
  4. Parálisis asociada de mediano y cubital. Normalmente es una secuela evolutiva de traumatismos severos en el brazo, pudiendo también ser parte de una lesión sincrónica más compleja. Para una gran cantidad de trabajos, aquellos en los que la concurrencia del antebrazo-mano es requerida, constituye invalidez
  5. Parálisis completa de un miembro inferior. En aquellos trabajos en los que la concurrencia de miembros inferiores sea requerida, constituirá invalidez.
  6. Paraplejia inferior. Incapacita para cualquier tipo de trabajo.
  7. Incontinencia anal completa. Es infrecuente de modo aislado, formando en la mayoría de los casos parte de un cuadro lesivo más complejo. En este caso no existe un acuerdo unánime a la hora de su clasificación como secuela invalidante, parcial, total o absoluta para cualquier tipo de trabajo. Según el Baremo Internacional de Invalidez postraumática (sistema clasificatorio de Louis MELENNEC), la capacidad fisiológica restante para esta clase de lesión debe ser del 60 %. La incapacidad anal completa constituye, para los autores, un motivo de incapacidad absoluta, siempre que no sea corregida, al menos, en sus efectos, arbitrando medidas supletorias de tipo protésico. Y es que la imposibilidad de controlar de forma voluntaria el esfínter genera una situación de inferioridad y estresante, pudiendo llegar al abandono del afectado por parte de las personas que tienen que convivir con él. Hay razones de higiene, de protección de la intimidad, estéticas y psicológicas para que este proceso sea considerado como invalidante. En ocasiones se recurre a cirugía paliativa o a implantación protésica, lo que puede llegar a proporcionar un grado más alto de adaptación para el enfermo. Para la estimación de la repercusión laboral de la secuela, estos casos son revisables, cada uno en particular.
  8. Incontinencia urinaria incompleta. Paras un número bastante grande de profesionales será incapacitante. Podría ser compatible con algunos trabajos, gracias al control mediante sondas, lo que, a su vez, hace más llevadero el daño.
  9. Hernias discales cervicales. En accidentes de tráfico es más frecuente de lo que cabe esperar, si bien no se pude considerar como una lesión habitual de los mismos. A nivel discovertebral, queda comprometida la médula. Para las profesiones en las que la concurrencia normal de la mecánica del cuello sea requerida constituirá una incapacidad permanente, siempre que no sea operable debido a su riesgo, situación, procesos que contraindiquen la intervención quirúrgica, etc. De forma específica, constituirá incapacidad para la conducción de vehículos. Si se dan varias hernias (según la experiencia acumulada por los autores hay al menos un caso de cuatro hernias discocervicales, diagnosticadas a través de una resonancia nuclear, tras un accidente de tráfico y una predisposición previa anterior al siniestro), entonces el afectado estará en el grado de incapacidad para la mayoría de los trabajos. Es posible alcanzar aquí el grado de incapacidad absoluta o hasta la gran invalidez.
  10. Síndrome de Barre-Lieou. Si bien se trata de una entidad no frecuente, es importante cuando su origen es postraumático. Consiste en dolor de cabeza occipital, crujidos de cuello, ruidos en los oídos, vértigos y disminución de la agudeza auditiva. Constituye una invalidez para cualquier tipo de trabajo cuando el síndrome esté probado suficientemente, sea intenso y permanente y con carácter descompensado.
  11. Síndromes braquiales postraumáticos. Se trata de un conjunto de síntomas tipificados y agrupados por síndromes, en ocasiones intrincados unos y otros y bastante variados. Se dan tras accidentes con cierta frecuencia, sobre todo en caso de accidentes de tráfico en los que se ve afectado el raquis cervical. Puede darse adormecimiento de manos, cierto grado de parálisis, dolores de brazos, impedimento para algunos tipos de movimientos, disminución de la movilidad, etc. La valoración siempre se ha de hacer bajo la dualidad lesión-persona. En algunos casos constituirán incapacidad permanente.
  12. Hernias discales dorsales. Son raras de ver y las pocas que se ven se producen a consecuencia de un accidente de tráfico o laboral. Normalmente conllevan secuelas medulares graves o muy graves. Si por alguna razón son irreparables mediante intervención quirúrgica, constituirán una incapacidad permanente para cualquier tipo de trabajo.
  13. Hernias discales lumbares. En accidentes laborales son bastante más frecuentes que las ocasionadas en accidentes de tráfico. Suelen intervenirse quirúrgicamente cuando no existe contraindicación por procesos concomitantes, dando buenos resultados. Si la intervención quirúrgica no es posible, entonces suele conllevar incapacidad permanente para algunos tipos de trabajo, más por el riesgo que puede comportar para el propio afectado y para terceras personas (este riesgo se produce en los episodios agudos de dolor y contractura muscular que dejan inválida a la persona, durante algún tiempo, corto por lo general, que puede ocurrir estando dentro de una piscina, conduciendo un vehículo, manejando maquinaria pesada, etc.), que por la imposibilidad funcional o física que pueda ocasionar.
  14. Escoliosis. Tras traumatismos raquídeos esta es una secuela medianamente frecuente. Las pautas de incapacidad vendrán marcadas por la profesión de la persona y por el grado de desviación lateral que sufra la columna. En pocas ocasiones es invalidante.
  15. Cifosis. Se trata de una desviación de la columna con curva abierta hacia adelante. No suele ser invalidante, aunque en casos excepcionales, respecto a la persona, sus circunstancias particulares y la lesión, pueden originar algún grado de incapacidad.
  16. Lordosis. Es una desviación de la columna con una curva abierta hacia atrás. Es invalidante en casos excepcionales. En este caso se aplica lo dicho para la cifosis.
  17. Artrosis postraumáticas. En caso de personas mayores en las que concurran otros procesos patológicos asociados contribuirán a la invalidez. En el resto de los casos serán invalidantes excepcionalmente.

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