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Indemnización por fracturas graves y excepcionales del coxal

Indemnización por fracturas graves y excepcionales del coxal

Indemnizaciones por fracturas del coxal

Las fracturas graves y excepcionales del coxal son harina de otro costal, si las comparamos con las leves. En efecto, en este caso el tiempo medio de curación es de, exactamente 8 meses o, lo que es lo mismo, 240 días. El de hospitalización será de 2 meses (60 días), el tiempo medio de incapacidad es de 240 días y, por último, el de rehabilitación poscuración será de 180 días (6 meses).

De casi un año (360 días) es el tiempo medio de incapacidad para practicar deportes en los que esté implicada la funcionalidad de la cadera.

Las secuelas a nivel anatómico son bastante graves. Se traducen en la pérdida parcial o total del coxal, osteoporosis, callos patológicos, afectación visceral, necrosis perifocal o a distancia. A esto hay que sumarle el material de osteosíntesis. Las secuelas funcionales no son menos inquietantes. Así el afectado o la afectada podrá sufrir cojera, acortamientos importantes, basculación de cadera y, en mujeres que sufran ciertos tipos de fracturas complejas en el pubis, afectación para la gestación. Además, hay que añadir a nivel funcional, disfunciones viscerales en función de la víscera afectada y la intensidad lesiva, algias permanentes. Igualmente, puede verse afectada la defecación, la micción, las relaciones sexuales, la gestación, etc.

A nivel estético las secuelas pueden ser muy importantes, debidas sobre todo a asimetrías, cojeras complejas, basculación de caderas y acortamiento. En caso de haber intervención quirúrgica también hemos de contar las cicatrices.

Las secuelas psíquicas son, debido al largo periodo de hospitalización y a la molestia que producen los tratamientos, frecuentes. En estos casos cabe contar neurosis, depresiones y agravación de psicopatías, en caso de que las hubiera. Pueden aparecer complejos, sobre todo asociados a las secuelas estéticas.

Las secuelas morales se concretan en el dolor físico que sufrirá el afectado, al menos mientras que dure su curación. El sufrimiento moral sufrido a causa de la hospitalización no será menos importante. A esto hay que sumarle una serie de hándicaps, tales como largo reposo obligatorio, limitación de movimientos, limitaciones de las relaciones sociofamiliares en ciertos tipos de fracturas, y limitaciones de la función educativa y de la vida conyugal.

Por último, en lo que a secuelas se refiere, las extracorpóreas no son menos importantes. Estas se dan con bastante frecuencia en los cónyuges y en los hijos. Si el afectado es deportista, los equipos o grupos que dependieran del lesionado se verán gravemente afectados.

A lo anterior hay que sumarle la posibilidad de que se produzcan complicaciones, tales como fístulas urinarias, epidérmicas e intestinales; osteomielitis, abortos, incontinencia fecal o urinaria, desgarros vulvares, etc.

La invalidez será de carácter parcial, pudiendo convertirse en invalidez permanente, algo que por cierto ocurre con frecuencia. De forma no frecuente se puede dar invalidez permanente y total para ciertas profesiones.

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